Bárbara Achondo Andino: Además de gimnasta, una gran artista

Bárbara Achondo tiene la particularidad de haberse iniciado a la gimnasia en dos oportunidades, y es tras alejarse doce años de los aparatos, que decidió marcar su retorno, a principios del año 2011. Con trabajo, voluntad y determinación, se impuso rápidamente como la gimnasta n°1 de Chile. Aquí le contamos su historia y sus sueños futuros.

Para Bárbara, la gimnasia artística es más que una pasión, es “algo de familia, de sangre”. Y eso se debe a que sus padres sean profesores de Educación Física y técnicos especialistas en gimnasia, contando además con un gimnasio y club propio en Viña del Mar, el Gimnasio Andino.

“Puedo decir que nací en un gimnasio. A los dos años aprendí a caminar junto con hacer una voltereta, así que la gimnasia es toda mi vida. Competía a los cuatro años, tengo muchas fotos colgando de la barra, en los cajones… la cercanía con la gimnasia, es algo que siempre estuvo”.

Sus progresos se dieron naturalmente y fue creciendo siendo una campeona. “Mientras estuve en la selección, siempre fui campeona nacional. Obtuve algunos resultados sudamericanos, oro en salto, y buenas participaciones en panamericanos”.

A pesar de su buen desempeño, su participación en los Campeonatos del Mundo de China en 1999, mundial clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Sydney, marcó un giro en su vida. “No clasifiqué a Sydney, era muy difícil en esa época. Al cumplir los 17 años, necesitaba pasar por otros procesos como estudiar, carretear, pololear… y si bien era fanática de la gimnasia, estaba decidida, me retiré”.

Sin arrepentimientos, se alejó de los gimnasios y se dedicó a la “buena vida”. Barbará asegura que su decisión le permitió desarrollar “un oficio que tenía escondido. Quizás no lo hubiera encontrado siguiendo con la gimnasia. Hasta el día de hoy, considero que mi decisión fue la mejor. Primero estudié Educación Física en Viña pero por ahí no iba la mío, iba por otro lado. Luego, empecé a estudiar cine, me encantaba pero tampoco era para mí. En 2003, decidí irme a Santiago, y estudié danza en la Universidad de Chile. Ahí terminé mi carrera y hoy en día, trabajo y vivo de eso. Junto a mi pareja, tenemos una compañía de danza, Art Os Danza, además trabajo como independiente en otros proyectos y doy clases”.

Y es justamente su pareja, quien jugó un gran papel en su retorno a la gimnasia. “Mi pareja es bailarín y actor, y siempre le gustó mucho mi lado de gimnasta, siempre lo potenció en las representaciones. Mis dotes de gimnasta siempre se notaron en mi danza, en mis obras y trabajos. Cuando salí de la U, le dije que iba a volver a entrenar, pero para mantenerme. Un amigo mío tenía un gimnasio con mesa elástica, tumbling… y de a poco empecé a hacer cosas, a recordar y revivir el pasado. Me paso algo, me sentí bien. Paralelamente, mi pareja me motivaba, me decía que no perdía nada con volver”.

En ese entonces, Barbará tenía 27 años.

Volver a la Elite

Al principio, Bárbara no pensaba volver a la Elite, pero todo se fue dando de a poco. “Me contacté con el CAR, mande mi CV y me dejaron entrar. Mi papa (y entrenador Cristian Achondo), empezó a venir una vez a la semana para hacerme un programa, y de ahí se vino el nacional donde salí campeona. Todos nos sorprendimos”.

Y es que mucha gente tiene el prejuicio de la edad, y más aun en un deporte tan precoz como la gimnasia.

“Clasifiqué al sudamericano a tan solo cuatro meses de haber vuelto. No me fue muy bien, me sentí frustrada, no me había ido como quería. Pensé entonces “me volvió el bichito”. Sentí esa ansiedad, y empecé a entrenar mas y ponerme más objetivos”.

La gimnasta recuerda que sus padres tenían sentimientos encontrados cuando se lanzó nuevamente en la aventura gímnica. “Mi papa me apoyó aunque nunca pensó que podía volver tan luego al alto rendimiento, pero mi mama siempre fue mi cable a tierra. Tenía miedo que me lesione y que eso pueda también terminar con mi actividad profesional. La gimnasia no es para siempre, es un proceso corto. Pero lo que más la asustaba era el ambiente, temía que me hicieran daño o sufrir, o que me frustre porque es un deporte exigente, un medio bien ingrato”.

Pero Bárbara estaba muy enfocada en su proyecto. No le dio importancia a los que la criticaban por haber esperado 12 años antes de volver, se motivó junto a su padre, quien empezó a viajar a Santiago todos los días para poderla entrenar y le dio una nueva dimensión a lo que es la gimnasia artística.

Artista de pies a cabeza

Bárbara no se conforma con solo hacer elementos acrobáticos. Recuerda que la gimnasia es ante todo un deporte artístico, donde la coreografía es igual de importante que las acrobacias. Es así que desde un principio, se diferenció de las demás gimnastas, logrando presentar series de alta dificultad con elegancia, y haciendo de su gimnasia, un verdadero espectáculo.

Cuando uno le pregunta cómo justifica su retorno ganador, insiste en varios puntos.

“Meterme a la selección nunca me pareció algo inaccesible. No quiero desvalorar a las gimnastas en Chile, pero el nivel no era algo imposible de alcanzar. Me motivó a seguir, pensé que también podía aportar y lograr cosas para la gimnasia femenina”.

Y los resultados se fueron dando tanto a nivel nacional como a nivel sudamericano, panamericano y mundial, el 2012 siendo un año de oro para la gimnasta.

Obtuvo medalla de plata en salto en el panamericano 2012 de Medellín (Colombia), medallas de oro y plata respectivamente en salto y suelo en el sudamericano 2012 de Rosario (Argentina), para luego coronarse campeona mundial en suelo en la Copa del Mundo B de Ostrava (República Checa) y vice-campeona en salto, resultados inéditos en nuestro país y con puntajes jamás obtenidos antes.

“Al principio me sorprendía, de hecho la primera medalla en el panamericano de Medellín, me puse a llorar, porque además de subir al podio, eso significaba obtener la beca PRODDAR. Después entendí que el rendimiento dependía mucho de la forma en que uno entrena. Lograr buenos resultados pasa por confiar en la planificación del entrenador, entrenar fuerte y prepararse. Si mi entrenador me pide 10 repeticiones, hago 12. Y si en la última me caigo, la repito hasta lograrlo. De hecho es lo que le falta a las otras gimnastas, aunque pueda sonar algo soberbio”.

Auspicios y Santiago 2014

Bárbara cuenta con la beca PRODDAR y se mantiene además con las clases que imparte y los distintos proyectos en los cuales participa como bailarina. Pero busca ser parte de ADO Chile, organismo que por ahora solo le presta ayuda económica a la hora de viajar, ayuda que considera “un derecho”.

“Lo que más quiero, es ser parte de ADO Chile y también que le paguen a mi entrenador. Lo encuentro indigno que no tenga sueldo, eso que obtuvimos resultados. La distribución de los recursos es poco equitativa, se le tendría que pagar a todo entrenador que cuente con gimnastas en la selección y a todos por igual”.

Para justificar sus pedidos, la gimnasta tiene varias instancias donde marcar presencia este año.

En marzo por ejemplo, será la primera gimnasta chilena en participar de la Copa del Mundo A organizada anualmente en Francia. Al evento, solo se llega con invitación de la Federación Francesa de Gimnasia, siendo así, un torneo de gran prestigio donde se reúnen los mejores gimnastas del globo.

Luego, uno de los grandes objetivos es presentarse a los Campeonatos del Mundo de Bélgica, en octubre 2013, y ejecutar al menos un nuevo salto, entrar a una final, para así ir preparando los Juegos Sudamericanos de 2014 en Chile.

“Estoy a full pensando en los Juegos Sudamericanos de Santiago. Me veo con resultados en salto y suelo. No me atrevo a decir cuales pero sí arriba del podio. Quizás en el all-around también pueda conseguir un resultado ya que sé cuáles son mis contrincantes”.

Pero si a nivel individual, la gimnasta tiene sus objetivos, al pronunciarse sobre Chile como selección, se denota cierta desilusión. “Siento que no hay un equipo unido, no existe solidaridad. Quizás se explique por la falta de recursos, pero veo que falta motivación, planificación… Podríamos lograr mucho en los Juegos Sudamericanos, pero hay mucha envidia, y a veces es mejor ni involucrarse con los otros grupos. Solo me interesa el buen desempeño de Melany (Cabrera), es mi compañera y nos ayudamos mucho”.

Ser gimnasta es…

“Hay que tolerar la frustración, soportar el dolor, ser valiente, contar con una gran voluntad y amar el deporte. También hay que ser un poco loca ya que tienes que dar vuelta en el aire, caer de cabeza y a no todos les gusta. Te tiene que gustar mucho el asunto, es un deporte de alto riesgo y siempre hay que sobrepasar sus límites”.

Si la gimnasta debe poseer las cualidades antes descritas, Bárbara también tiene consejos para los padres. “Hay que tomarse el tema de la gimnasia con armonía. Es importante no estresar a los niños. Muchas veces los papas deciden por sus hijos, cuando estos ni tienen las condiciones físicas y sicológicas para ser gimnastas, y ahí la experiencia empieza a ser negativa. También es importante decir que la gimnasia recreativa es muy buena, entonces es importante que les dejen la tarea a los entrenadores de captar a los gimnastas con un perfil de alto rendimiento. La gimnasia no es llegar y ser gimnasta, es un tema para pensarlo bien y recibir buen aliento”.

A sus 30 años, Bárbara puede enorgullecerse de su trayectoria deportiva y profesional. Superó las barreras de la edad y es un ejemplo para gimnastas debutantes y también para las que alguna vez lo fueron. Es una gimnasta completa, poco familiarizada con la palabra conformismo, y que siempre busca superarse a sí mismo.

¡Le deseamos mucho éxito!

Entrevista realizada por Rose Colombel
Foto: Rose Colombel

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