Deporte en jaque mate

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Las opiniones vertidas por los columnistas son de exclusiva responsabilidad de quienes la emiten y no representan, necesariamente, el pensamiento del equipo de El Deportero

Sin duda el próximo 17 de Diciembre Chile se enfrentará a una difícil decisión política al votar por dos candidatos con proyectos totalmente diferentes para los próximos años. Sin embargo, el deporte, recreación y actividad física todavía se encuentran un poco empolvados y fuera de las prioridades de los candidatos. Me detendré en este tema para comentar algunas cosas.

En primer lugar, me preocupa el nivel de demagogia en materia de deporte, especialmente con el tema de los Juegos Panamericanos del 2023. El Intendente Orrego, junto con el Ministro Squella y las demás autoridades, se han empeñado en destacar solo los supuestos “beneficios” que traerá el evento deportivo a Santiago, olvidando los riesgos. Vociferan con una facilidad que infartaría a cualquier académico en políticas deportivas, en especial a aquellos que estudian los legados de los mega eventos. Recordemos que Santiago es la ciudad que mayor presupuesto tiene en algunas áreas como en el FONDEPORTE y la que posee la mayor y mejor infraestructura a nivel nacional por lejos. Es decir, se generará una brecha en accesibilidad al deporte con respecto a las demás regiones, difícil de remediar post 2023.

En segundo lugar, es tragicómico que la administración Riffo-Squella se jacte de logros. Es normal que en estos tiempos de elecciones llenen de esteroides los programas y los expongan como grandes revoluciones en materia deportiva. Lo cierto es que Chile está peor en materia de deportes, ahora les cuento porqué.

La nueva Política Nacional de Actividad Física y Deporte, no tiene nada de nuevo. Es una ratificación del copy-paste al “modelo” canadiense y un relleno con programas caros que no tendrán impacto en el largo plazo. Un ejemplo son las Escuelas Deportivas Integrales que a finales del 2017 tendrán un costo de 7.587 millones de pesos, solo para brindar una fugaz y superficial entretención a quienes participan de ellas. A veces son unos pocos los que bailan al ritmo de la música y otras veces son varios quienes chapotean en la piscina con tallarines por doquier ya que de clases de natación tienen poco. Esto, sin contar aquellos que gozan de los talleres de danza afroperuana, zumba, yoga integral, juegos inflables, etc. que por supuesto son pagados con los impuestos de todos los contribuyentes. Algo así como una suerte de Mampato público que cree que el activarse es sinónimo de buena salud y calidad de vida. Hasta ahora, de alto rendimiento y de reformas profundas, nada.

Siguiendo esta línea de no-avance, está la constante disminución del presupuesto y el aumento desproporcionado de funcionarios públicos y sus respectivas remuneraciones. Durante el 2016, 2017 y 2018 los sueldos crecerán de 19.944 (millones de pesos) a 23.176 y 24.311 respetivamente. El ministro dice que es para “atender a los deportistas”, lo cierto es que son los mismos deportistas los que le piden a él “más dialogo”, ya que en el IND reina el caos y a los deportistas se les deja de lado, (más de una vez me ha llegado información de la teleserie que se vive adentro) producto de la burocracia que reina. Como consecuencia han olvidado lo esencial: al año 2013, 49% de la infraestructura pública eran multicanchas, 12% canchas de futbol y 8% canchas de futbolito, osea, 69% de la infraestructura nacional es solo para un deporte: el futbol. En vez de destinar el presupuesto para más personal, deberían destinar esos recursos para fomentar otros deportes y su infraestructura y no en más estadios, o en los Centros de Desarrollo Integral que fueron un tongo de proporciones. La mayoría no se construirá, y los que si, carecerán del apoyo para generar un cambio sustancial en los hábitos y prácticas deportivas de quienes tengan acceso. Esto nos lleva a un tercer punto: las bases.

Es inconcebible que pasen los años y que ningún gobierno se de el tiempo de estudiar la gran problemática que afecta al deporte chileno que por lo demás tiene cura. Me refiero al funcionamiento institucional del deporte: el IND y MINDEP no pueden seguir más bajo el mismo techo, es necesario separar definitivamente el alto rendimiento (IND) de la participación y calidad de vida (MINDEP) y fiscalizar que los funcionarios, en especial los del alto rendimiento, sean los mejores en sus áreas y no atiputados políticos cuyas profesiones hoy están lejos de ser un aporte a las problemáticas.

Un país exitoso en materia de deportes es aquel que logra construir las bases que permitan nutrir al alto rendimiento y eso comienza cuando se acepta que es precisamente el foco en alto rendimiento el que permitirá el desarrollo y participación y no al revés.

El jefe del Plan Olímpico, el señor Ubal, dijo en 2012 que “el alto rendimiento es ganar –medallas-, no participar”, y tiene razón, pero sin ir más lejos, el actual ministro en una entrevista, dijo que le parecía admirable el modelo finlandés. Me pregunto si el ministro sabrá que el modelo deportivo de Finlandia está enfocado en participación y calidad de vida, destinando más del 80% de sus recursos para este fin versus el 20% que destinan al alto rendimiento. ¿Habrá transparentado esa admiración con los deportistas de alto rendimiento que sobreviven literalmente para poder vestir sus camisetas? En resumen, acomodan los discursos a conveniencia por no haber foco, eso tiene que terminar.

Acaban de finalizar los Juegos Bolivarianos y, en relación a la versión anterior, Chile obtuvo 26 medallas menos. Para que hablar los Juegos Olímpicos pasados. El deporte chileno no ha crecido, no ha mejorado, y para que quede claro, mi punto es con las políticas y no con los deportistas y sus esfuerzos monumentales. Sé y conozco de cerca aquellos sacrificios y costos.

Se ha construido un falso optimismo en torno a proyectos como las EDI o los CDI, Calles Abiertas, Programas para el Adulto Mayor, etc. que no vienen a solucionar la gangrena que aqueja al sistema que, como dije antes, es producto de una grave e inatendida crisis organizacional. Se han perdido 4 años de desarrollo, 4 años en oportunidades infinitas para hacer los ajustes necesarios. Hasta ahora, las propuestas de deportes no son suficientes y tienen un costo tanto en alto rendimiento como en la salud de la población. Los cambios que Chile necesita tomarán tiempo, el deporte está bajo jaque mate, inmóvil. Me pregunto ¿quién será el valiente de destrabarlo?.

Columna escrita por Diego Moreno @dmorenoh, triatleta Sub-23, Estudiante de Sociología y Política Internacional, Universidad de Auckland.

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