Elizette Toledo sobre Federación Chilena de Wushu: “Merecemos ingresar al Comité Olímpico Chileno”

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A pesar de que la Federación Chilena de Wushu está afiliada a la International Wushu Federation (IWUF) desde el 2005 y esta a su vez forme parte del Comité Olímpico Internacional (COI), todavía no ha sido reconocida por el Comité Olímpico Chileno (COCh) y, por ende, no tiene acceso a los beneficios que esto conlleva, tanto de infraestructura como económicos.

Conversamos con Elizette Toledo, actual tesorera de la Federación Chilena de Wushu y única jueza nacional con certificación internacional de la disciplina, para que nos relatara más sobre este deporte, el trabajo que ha realizado la Federación es este tiempo, las dificultades que han vivido por no tener el apoyo del COCh y los argumento que ellos les entregan para no revertir esta situación, que para Toledo son “netamente un tema administrativo”.

¿En qué consiste el Wushu y cuáles son sus modalidades?

El Wushu es el nombre que se le da como denominación general a todas las artes marciales chinas. En general, el Wushu moderno, que es el que nosotros practicamos y que en el fondo estamos trabajando, es una rama nueva. No tiene más de 30 o 40 años y se formó con técnicas y movimientos del Kung-Fu tradicional que se adaptaron y de los que se hicieron reglamentos para hacerlo más competitivo a nivel internacional y así, además, poder difundirlo.

En grandes rasgos, la International Wushu Federation, que es en donde nosotros estamos afiliados, incluye el Wushu moderno, Kungfu tradicional, Sanda (boxeo chino) y Taichi o estilos internos.

¿Cómo empieza la historia del Wushu en Chile?

Diría que comienza cuando llegan todas estas películas de Bruce Lee y similares (risas).

Pero primero, hay que entender que Kung-Fu es un mal término ya que en chino significa: “Lograr la expertiz en algo”. Por ejemplo, hay gente que lo aplica a la cocina. Se le dice: “Tú puedes tener un buen Kung-Fu”, siendo cocinero. Acá en occidente, se le dijo Kung-Fu al arte marcial china, a lo que hacia Bruce Lee y en las series antiguamente. Ese fue el primer acercamiento.

Después, en los años 90 se crea la International Wushu Federation y ahí empezaron a difundirlo y comenzó a llegar el Wushu moderno con rutinas establecidas que la gente tenia que aprenderse con movimientos y estándares de evaluación nuevos.

Ahí hubo algunos profesores que fueron pioneros acá en Chile y en América, que viajaron a China. Por ejemplo, el profesor Benjamín Gutiérrez, de Perú, fue uno de los primeros que entre los años 94-95 empezó a capacitarse en el Wushu moderno. Obviamente, Perú y Brasil llevaban la delantera.

¿Cómo se forma la Federación?

Entre los años 94 y 95, las personas que practicaban el deporte empezaron a tratar de hacer clubes, de funcionar con lo que era DIGEDER (Dirección General de Deportes y Recreación, institución antecesora del actual IND) y de formar una Federación de Wushu, Kun-Fung y Tai Chi, ya que la idea era tener todas las artes marciales chinas juntas.

Eso lo lidero el profesor Luis Pedrero, quien fue uno de los pioneros en Chile y que ahora dirige una escuela de medicina china, junto a otros profesores, entre ellos el profesor Max Tambutti, quien fue mi primer maestro.

En ese tiempo, yo era alumna. Recuerdo que juntamos a mucha gente, hicimos clubes y luego ya en el año 2003 se pudo formar la Federación. En ese año, no estaba compitiendo, estaba estudiando en la universidad, así que me perdí esa parte, pero ahí se reunieron clubes de Wushu moderno, Kung fu tradicional y de estilos internos Taichi para formar una Federación y con ella intentamos tener ese matiz de sacar a los clubes que no hacían Kung-Fu, si no que hacían un arte inventada de televisión, y depurarlo para tener un deporte que pudiera después presentarse a la IWUF y ser avalado, algo que se logró en el 2005.

Para nosotros, esto era lo más importante, porque ahora nuestra Federación es la única chilena reconocida por la Federación Internacional y esta a su vez está reconocida por el Comité Olímpico Internacional. Eso hace que nuestro nivel de competencia sea muy elevado y que tengamos que cumplir los estándares que nos exigen.

¿Cómo ustedes regulan la existencia de estos clubes que a pesar de decir que lo hacen, no enseñan el Wushu propiamente tal?

En realidad, esa es una tarea pendiente. Nosotros intentamos de que se regule la oferta-demanda, que los alumnos sean capaces de educarse y de ver bien lo que se esta haciendo. Con los clubes que tenemos afiliados nos aseguramos de que si dicen que hacen Wushu moderno tienen que respetar ciertos parámetros. En la Federación estamos trabajando en capacitar mucho a los entrenadores para que las nuevas generaciones puedan irse desarrollándose.

Hay numerosos maestros que dicen que entrenan y enseñan un arte marcial que no es, que no existe y también es responsabilidad de los alumnos y sus familias de buscar. Ahora todos tenemos acceso a información. Tú puedes buscar “Wushu Kung-Fu” y te va salir una gran gamma de cosas y así puedes ver si tu profesor te las esta enseñando.

Hace muy poco, hice un post en mi Facebook donde puse “Si el estilo de tu maestro es tan único que no lo conocen ni en China, ponle ojo” debido a que hay maestros que dicen: “Mi estilo es único” o “Yo inventé un estilo” y eso no es real. Si estamos haciendo un arte marcial chino, por lo menos debe estar reconocida por la Asociación China de Wushu, donde reconocen todos los estilos que nos dan las dirigencias técnicas de lo que tenemos que hacer.

Nosotros competimos contra atletas que son profesionales, que se les paga. Ellos se levantan y se van todos los días a entrenar seis u ocho horas y viven para y del Wushu. Eso no se puede comparar con lo que podría hacer un atleta chileno que entrena dos horas al día en una cancha de tierra o en una plaza, después de haber trabajado 45 horas a la semana, porque de lo contrario no hay forma de poder viajar.

Obviamente hemos tenido iconos, gente que ha salido adelante y que ha logrado eso, pero no una medalla mundial. El Wushu chileno no está en condiciones en estos momentos de lograr eso y uno tiene que asumirlo. Estamos quizás trabajando para eso en un futuro.

¿Qué logros ha obtenido Chile en este deporte?

En cuanto al Wushu, nosotros hemos obtenido un avance bastante significativo. Desde que se formó la Federación, estamos afiliados a la Asociación Sudamericana y Panamericana. El mayor exito que hemos obtenido fue el de Ariel Mancilla, que en el Mundial de Indonesia del 2015 quedó noveno del mundo. Para un chileno, en las condiciones en que entrena, es un logro maravilloso.

También tenemos campeones panamericanos. El mismo Ariel fue campeón en Texas el año pasado; Ignacia Aranda fue medalla de bronce en Costa Rica 2014 y este año cosechamos 23 medallas en el Sudamericano, lo cual es super significativo porque nuestra delegación era de, aproximadamente, 20 personas.

Estamos en un buen nivel. En Sudamérica se ve que el Wushu chileno está creciendo, a costa de esfuerzos personales y grandes sacrificios, pero estamos preparándonos “para” y así el año pasado tuvimos un campeón sudamericano de Sanda, en la modalidad de combate.

Recién se le entregó una lista al Comité Olímpico Chileno de todos los logros desde el año 2003 en adelante que ha tenido nuestra Federación.

¿Cómo llegas tú al Wushu?

Llegué en el año 93 a un taller gratuito de Kung-Fu que se hacía en la comuna de la Granja, donde vivía. En esta comuna se abrió este taller por el profesor Max Tambutti que en ese tiempo enseñaba un Kung-Fu que no era uno con mucha base y tradición, pero que a mí me gustó (risas).

Fui a una clase y a la siguiente fui a buscar a mi hermano, Héctor Toledo, que hasta el día de hoy es seleccionado nacional, y ahí nos embalamos. Estuvimos hartos años y yo me retiré cuando entré a la universidad. Tenía beca así que tuve que dedicarme a full a la universidad.

Después de muchos años, volví con otra profesora que en ese tiempo era la presidenta de la Federación Chilena de Wushu, Andrea San Martin. Ella me enseñó el tema de los jueces y me abrió esta puerta.

Nunca fui buena atleta ni tuve la dedicación, la perseverancia ni el ímpetu por competir, siempre fui más de gestionar. Le ayudaba al profesor a organizar los campeonatos y, en su momento, Andrea me dijo: “Te va a gustar el tema de los jueces”.

En el 2009, hice mi primera formación en jueza y comencé a nivel nacional; en el 2014, me fui a Costa Rica a capacitarme para ser jueza a nivel panamericano y en el 2016 fui a certificarme a China, para ser jueza IWUF, a nivel mundial. Este año fui a mi primer mundial y arbitré.

Ha sido una carrera ascendente, donde había una gran falencia en Chile. Se evaluaba, había un reglamento que se podía seguir, pero existía mucho déficit en cuanto a las interpretaciones, muy poco roce a nivel internacional. Los atletas iban, competían y se daban cuenta que ellos no hacían lo mismo, pero no sabían dónde estaba la base de eso, a qué se debía la diferencia de resultados.

A mi parecer, definitivamente el tema de los jueces ha sido mi aporte al Wushu. Un buen atleta necesita un buen arbitro que lo evalué y que, en el fondo, pueda separar entre quienes están en el nivel y quienes no, y siento que ese ha sido mi trabajo y también esa es mi meta, por eso estoy haciendo lo que hago.

¿Por qué el Comité Olímpico Chileno todavía no reconoce a esta Federación?

Esa es la gran pregunta que todos nos hacemos. La razón que ellos nos dan es que, por un estatuto, en el Comité Olímpico no puede haber más federaciones deportivas no olímpicas que olímpicas (que el deporte que representan sea parte de los Juegos Olímpicos) y que llegaron a un límite y no pueden ingresar más.

¿Qué propongo? Que se cambie el estatuto. En la última reunión que tuvimos con Jaime Agliati (Secretario General del COCh) le propuse que podíamos ingresar sin derecho a voto porque el problema, se me ocurre a mí, es que, en las votaciones, los deportes no olímpicos pueden quedarse con beneficios. Me dice que esa modalidad no existe en Chile. Sin embargo, yo sé que existe en otros países, incluso de Sudamérica, pero aun así seguimos esperando. No hay otra razón, es netamente un tema administrativo.

En esta reunión, Agliati nos mostró una lista de cerca de 12 deportes, entre ellos algunos que están desde 2011, que son los deportes que están en lista de espera para ser reconocidos por el Comité Chileno. Están Wushu, el Kick Boxing de la WAKO (Federación Deportiva Nacional WAKO Chile), Baile Deportivo. Obviamente, no somos los únicos.

La última vez que hicimos la solicitud, adjuntamos nuevamente una carta de respaldo que tenemos del Presidente de la IWUF (Yu Zaiqing), quien, además, es el Vicepresidente del Comité Olímpico Internacional (COI). Él está pidiendo que a nosotros se nos reconozca. También nos apoya el Presidente de la Federación Panamericana, quien comenta que el Wushu posiblemente vaya a ingresar a los próximos Juegos Panamericanos que se vienen (Lima 2019). Por otro lado, está la carta donde se reconoce nuestro deporte en el COI. Tenemos mucho respaldo.

Creo que, por seriedad, logros, compromisos y trabajo, merecemos ingresar al Comité Olímpico Chileno y no vamos a descansar hasta lograrlo.

Para Tokio 2020 se agregaron cinco nuevos deportes al programa olímpico ¿Esto no influye en que la lista de espera de las federaciones que buscan ser reconocidas por el COCh, avance?

Lo mismo pregunté. Incluso, el Wushu ingresó a la lista corta de Tokio 2020, compitiendo con karate, ganando karate. Yo pensé que, al ganar karate, podía correr también la lista de espera, pero no es así porque esta es solo una invitación. Ellos no ingresan directamente a los Juegos Olímpicos para siempre. Ellos van, están y después tendrían que seguir esperando. Son deportes invitados.

El Wushu ha ido como deporte invitado a las Universiadas, a los World Games de Cali (2013), donde Chile también obtuvo medalla (Plata de Ariel Mancilla). Pero yo pienso esperar y mostrar porque somos merecedores y si existe la necesidad de cambiar el estatuto, me interesa mucho que hubiera una voluntad política porque creo que cinco años de espera es suficiente. Son generaciones enteras de atletas que están en espera.

Ahora, yo estudie y trabajo y quizás tenga las condiciones de sacrificar mucho a mi familia para poder pagarme los viajes y todos los gastos de la estadía, pero no todos pueden y los que no, se van quedando atrás y no por talento, sino solamente por sus condiciones económicas.

¿Cuáles son los beneficios de estar reconocidos por el Comité Olímpico Chileno?

En estos momentos, para nosotros todo es un beneficio. El Wushu está en una condición donde los atletas no tienen ni siquiera lugares donde entrenar. Si fuéramos reconocidos, podríamos usar el CEO y el CAR y optar a las becas Proddar porque ahora no tenemos acceso a becas. Obviamente, tendríamos la posibilidad de presentar un plan de competencias donde se nos pueda dar viáticos y se nos ayude con los pasajes.

Hasta ahora, la solución que se nos ha dado es presentarnos a los fondos concursables de Fondeporte (Fondo Nacional para el Fomento del Deporte). El Fondeporte el año pasado, entre sus modalidades de postulación, no incluyó competencias internacionales, solo organizaciones de competencias nacionales y eso no le sirve a un atleta que esta en su etapa competitiva. A un deportista de alto rendimiento le sirve tener la seguridad de que va a poder competir para así hacer un plan de entrenamiento.

A veces, nuestros atletas están a un mes de la competencia y nosotros los inscribimos para no perder el cupo, pero todavía ni siquiera tienen la plata del pasaje. Al final, tienen un doble o un triple estrés: entrenar, ver cómo van a llegar y cómo pagaran el hotel; y eso no corresponde. El COCh nos abriría muchas puertas, partiendo desde el beneficio del buzo.

El año pasado, tuve que mandar a hacer buzos para la gente de la Federación y cada atleta se debió pagar su buzo, su polera. Tuve que comprar hasta las banderas para poder representar a Chile en Rusia y siento que no es justo.

Incluso, cuando Ariel Mancilla salió noveno del mundo, él viajó solo al Mundial, sin un representante técnico, sin un médico, sin un coach. Yo quiero saber en cuántos otros deportes mandan a un deportista solo a un Mundial, haciéndolo costear todos los gastos desde su bolsillo, y él aun así sea capaz de quedar en el Top Ten.

¿Cómo se financia la Federación actualmente?

La Federación Chilena se financia absolutamente por cuotas de los clubes, una cuota muy baja. Nosotros no tenemos fondos en estos momentos y tampoco podemos optar a muchos Fondeportes o similares porque no apuntan a lo que nosotros estamos enfocados. Además, tampoco tú puedes optar para tener dinero para guárdalo, tiene que gastarse en el momento.

El año pasado, entre otras formas de financiar, empezamos a realizar cursos. En estas capacitaciones se pagaba una parte al que relataba y otra parte a la Federación. Lamentablemente, las camisetas y los buzos los compramos y los vendemos al costo porque sería ridículo cobrarles un extra a nuestros atletas que se están pagando todo.

De verdad, esperamos poder ingresar a algún sistema donde hagamos un plan plurianual de competencias y contar con un apoyo para costearlo. Hemos buscado, golpeado muchas puertas de privados, pero ellos tampoco apoyan a un deporte que no es ni masivo ni conocido. Es tema repetido que los fondos en este país se van al futbol y en su mayoría, los fondos de donaciones ya están destinados a otras disciplinas. Es difícil conseguir recursos en este país cuando al final, los políticos y la mayoría de la gente, prefieren invertir en zumba que jugársela por nuevas opciones.

¿Se han acercado al Instituto Nacional del Deporte en busca de apoyo?

En el año 2015, asistimos a una reunión con el IND con personal de las políticas deportivas. Planteamos una necesidad de corrección super importante y es que para el IND, el Wushu está dividido. Si tú buscas en las disciplinas, aparece Wushu, Kung-Fu y Tai Chi por separado. Nosotros señalamos que esto era una misma disciplina y una de las respuestas que nos dieron es que nuestro deporte no estaba reconocido en Chile y que cómo ellos iban a saber que lo nuestro era un deporte de verdad. Les dije que estaba reconocido por el Comité Olímpico Internacional, pero me respondieron que los reconocimientos debían ser nacionales.

Después, por un club deportivo, presenté el mismo proyecto para un Fondeporte y a donaciones. En donaciones me lo aprobaron, tenía que buscar la empresa que me lo financiara. Sin embargo, en Fondeporte fue rechazado con el argumento de que se mezclaban dos disciplinas distintas: Kung-Fu y Wushu; siendo que tenemos el respaldo de las cartas que hemos enviado diciendo que el Wushu, el Kung-Fu y el Tai Chi son base de los mismo y deberían estar todos en la denominación de Wushu. Intentamos apelar a este resultado, dando esta misma razón, pero nos comunicaron que no había derecho a apelación.

Ahí uno se da cuenta que hay desconocimiento con respecto a las disciplinas deportivas y sobre lo que un deporte puede aportar. No hay voluntad de sentarse a escuchar y ampliar los horizontes. En el sitio web del IND, en el apartado de fondos, aparece que el Wushu solo puede postular a los de competencias, el Tai Chi a los con sentido recreativo y el Kung-Fu solo a los formativos. En resumen, tres cosas que son parte de lo mismo no tienen igualdad de derechos. Según esta lógica, solo nos pueden ayudar a financiar un Wushu competitivo, sin la posibilidad de hacer lo mismo con uno formativo o recreativo y con los demás pasa la misma situación.

Te cortan las manos por no ser capaces de unificar y de guiarse por las normas internacionales. Si el Comité Olímpico Internacional lo declara y el IND está ligado al deporte, ¿Por qué no puede reconocerlo?, ¿Qué otro documento hay que demostrar para que sea tratado como corresponde?

¿Cuáles son las condiciones en las que entrenan los deportistas?

Depende mucho del club donde pertenezcan. La mayoría trata de arrendar un espacio, ponen un tapete básico para poder entrenar. Por ejemplo, el club que dirijo ha tenido el apoyo de la Corporación del Deporte de Puente Alto. Mi hermano, cuando compitió en el Mundial, se pudo preparar en el Estadio Municipal de esa comuna. Siempre nos han facilitado espacio, aunque, de todas formas, esto no son lo que un deportista de alto rendimiento del Wushu debería tener. Estamos hablando de una cacha de futbolito con pasto sintético cuando existe un tapete oficial de Wushu, pero que nosotros no podemos costear.

Acá en Chile, los atletas entrenan en tierra o en pasto y cuando salen a competir lo hacen en estos tapetes y como no están acostumbrados a él, empiezan a tener problemas: Los saltos no les salen, se les resbalan las zapatillas, las posiciones no las pueden marcar y esto sucede porque de verdad el cambio de la superficie es importante. Allá, ellos pueden probar el tapete una hora antes de las competencias, pero no logran más.

¿Qué objetivos se vienen el próximo año para la Federación y sus deportistas?

Los objetivos que tenemos son capacitar y seguir formando a nuestros deportistas. En enero van a haber varias capacitaciones para instructores y para atletas. Entre ellas, una escuela trae a un maestro chino y la Federación esta consiguiendo que haga alguna capacitación para nuestros instructores. También viene un atleta de Brasil a formar en Sanda.

Nosotros continuaremos insistiendo con el Comité Olímpico y postularemos a Fondeportes y a todos los fondos que puedan ser, como dicen, en postular no hay engaño (risas). Hay que seguir golpeando todas las puertas. Trataremos de generar nuevas instancias para obtener recursos, aunque nuestra esperanza sigue siendo que el COCh nos reconozca.

Además, vienen competencias y ya tenemos atletas confirmados que se van a autofinanciar sus viajes: Esta el Sudamericano que se hará en abril en Lima; en julio tenemos cuatro o cinco chicos que van al Mundial Junior que por primera vez se hace en America, siendo Brasil su sede; y en noviembre, en Buenos Aires, se va a realizar el Panamericano.

La Federación va a estar en los tres eventos. Con o sin ayuda, lo vamos a hacer igual. Siempre se logra, ya sea vendiendo rifas, completos, camisetas y, por supuesto, con harto apoyo de las familias de nuestros deportistas. Tengo papás que han dejado de pagar el dividendo con tal de financiarle el viaje a sus hijos. En tanto, nosotros, los adultos, seguiremos gracias a la solidaridad de los ejecutivos bancarios, porque estamos todos endeudados (risas).

Entrevista realizada por Tomás Ruiz-Aburto
Foto: Archivo Elizette Toledo

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