Los desafíos del deporte chileno tras Río 2016

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Que cumplieron según algunos. Que decepcionaron según otros. La verdad es que un análisis sobre la actuación chilena en Río 2016 no puede quedarse solamente en el resultadismo de las medallas, como parecen pretender varios medios de comunicación y periodistas deportivos nacionales. La actuación de nuestros deportistas en Río 2016 simplemente demuestra que aún estamos lejos de ser una potencia deportiva y que lo que se debe mejorar para ver a un chileno en un podio olímpico, no es poco.

¿Que desafíos tiene el deporte chileno tras Río 2016? A mi juicio son las siguientes:

1. Mejorar la competencia interna

Una de las cosas que se apreció con claridad es la falta de recambio que tenemos en nuestro deporte. No puede ser que aún no exista un recambio para Kristel Köbrich, Tomás González, Simona Castro o Natalia Duco, por nombrar a algunos deportistas nacionales. Esto solo viene a confirmar lo débil que es nuestra competencia interna la cual, en el caso de varios deportes colectivos, muestra un panorama peor aún. Solo miremos el rugby, el hockey césped o el hockey patín donde los equipos vienen casi todos del séctor oriente (en los dos primeros) o las competencias de primera división no superan los 6 a 8 equipos (en el último).

Si queremos, realmente, comenzar a transformarnos en una potencia deportiva a nivel sudamericano debemos comenzar por mejorar la competencia dentro de nuestro país lo cual, como corolario, permitirá subir el nivel de nuestros deportistas. Una buena estrategia sería crear Juegos Deportivos Provinciales que definan a los clasificados a los Juegos Deportivos Regionales y que en estos se definan los clasificados a los Juegos Deportivos Nacionales. Estos últimos se realizarían en una ciudad distinta del país cada 2 años (en caso de que coincida con algún megaevento internacional podrían ser hasta clasificatorios)

2. Crear cultura deportiva

Chile es un país que no tiene una cultura deportiva. Los “otros deportes” interesan, de manera mayoritaria, cuando llega la fecha de algún megaevento. A eso sumamos el nulo conocimiento de mucha gente sobre las condiciones del deporte de alto rendimiento chileno y la actualidad de lo que pasa con nuestros deportistas.

Otra muestra de que nuestro país no tiene cultura deportiva es que aún no se ve el deporte de alto rendimiento como un trabajo. Por el contrario, se piensa que es solo un gusto que se da gente con plata y/o tiempo, pero que no es una profesión como el resto y no se valora lo que realiza un deportista de alto rendimiento.

Otro punto relacionado con este tema es la educación física en los colegios. Si bien aumentar las horas de esta disciplina y mejorar el equipamiento de los colegios implicará un trabajo a muy largo plazo (estos cambios podrían mostrar resultados no antes de 10 a 15 años) puede ser un gran aporte en este tema.

Si queremos crecer como país en el ámbito deportivo es urgente partir un trabajo de creación de una cultura deportiva fuerte. Y esto viene de la mano con el siguiente punto.

3. Mejorar la difusión del deporte chileno

Como lo expresé en otra columna de opinión, la difusión del deporte en Chile deja bastante que desear. La primera gran pata coja en este ámbito son las propias Federaciones. Es absolutamente irónico que la gran mayoría no tenga a nadie contratado para hacer difusión de sus eventos y de sus propios deportistas, por lo que estos pasan totalmente desapercibidos, incluso para quienes nos interesamos en difundir otras disciplinas que no sean fútbol.

La segunda gran pata coja son los medios de comunicación (en general). Si bien hoy existimos medios que nos dedicamos a difundir los “otros deportes” en Chile, no contamos aún con los medios de marketing y la llegada que tienen, por ejemplo, los diarios y la TV abierta. Estos medios, lamentablemente, prefieren informar más de fútbol que de otros deportes, por lo que el público masivo no tiene acceso a conocer las noticias de nuestros deportistas, salvo en ocasiones especiales como cuando se acerca un megaevento como los Juegos Olímpicos, momento mágico en que muchos periodistas deportivos se acuerdan que existen otros deportes que difundir y no solo fútbol.

Finalmente, y no menos importante, es la formación que hoy se entrega en las escuelas de periodismo a los futuros periodistas deportivos nacionales. Lamentablemente esta formación sigue enfocada más hacia el fútbol que a las otras disciplinas, perpetuando así un circulo vicioso que solo se cortará cuando los estudiantes comiencen a recibir una muestra del periodismo deportivo enfocado a todas las disciplinas.

4. Mejorar el trabajo de las Federaciones

Una parte clave es el trabajo de las Federaciones. Lamentablemente estas están al debe en cuanto a sus obligaciones en lo que corresponde a la captación de talentos y difusión, por nombrar algunas. A esto debemos sumar los problemas dirigenciales (Federación de Tenis) o polémicas generadas por presidentes de Federaciones que terminan afectando de manera negativa a los deportistas (Federación de Gimnasia).

Por ende es totalmente necesario profesionalizar aún más el trabajo de las Federaciones. Que puedan tener asesores en términos de marketing, de llegada a la gente, mejorar sus contabilidades, entre otros temas. ¿Podremos tener algún día una escuela de dirigentes deportivos profesionales para evitar que tipos como Miguel Herrera estén a cargo de deportes como el básquetbol? Es una opción que habrá que estudiar uno de estos días.

5. Mejorar la infraestructura (y usarla), junto con un mayor presupuesto

Santiago es Chile. Nos guste o no es una realidad que también se ve en nuestro deporte. Una gran parte de la infraestructura nacional de alto rendimiento se encuentra en Santiago: CEO de Ñuñoa, CAR del Estadio Nacional, muchas canchas de hockey césped, hockey patín, rugby, etc.

Si queremos darle un empuje a nuestro deporte es absolutamente necesario comenzar a descentralizar la infraestructura deportiva en Chile. Que un chico de Puerto Montt no tenga que irse a vivir a Santiago para ser deportista de alto rendimiento. Es urgente definir un plan de largo plazo que busque, de aquí al 2020, tener Centros de Entrenamiento Olímpico en cada capital regional de nuestro país.

A esto debemos sumar la creación, de una buena vez, de un complejo deportivo de primer nivel en el Estadio Nacional, el cual aún está al debe en este item.

Además, una vez construida esta infraestructura se le debe dar un uso constante para no tener elefantes blancos. La realización de torneos escolares, universitarios y el trabajo en conjunto con los áreas de deportes de las Municipalidades respectivas podrían ser una buena combinación.

Sobre el presupuesto, si bien se ha hablado mucho sobre el tema, creo que aún está al debe como política de largo plazo. Ha existido un aumento importante de presupuesto para nuestros deportistas de alto rendimiento pero es necesario que este sea mayor y esté dentro de una política estable y no solo formando parte de un plan destinado a un Juego Olímpico en particular. Una buena opción, que al menos debería ser estudiada, es que los impuestos que el Estado aplica a las bebidas alcohólicas y a los cigarrillos fueran destinados a financiar el deporte chileno.

Las lecciones que nos deja Río 2016 no son menores. Aún tenemos mucho que mejorar si queremos salir del quinto lugar en Sudamérica. La tarea no es menor pero si se trabaja de manera seria los resultados terminarán por verse más temprano que tarde.

Escrito por Daniel Arellano
Fuente: Archivo