Los “olvidados” de siempre

Comienza la Copa América. En las calles se vive el ambiente del fútbol. En los medios se habla de fútbol. La TV pone toda la carne a la parrilla con programación especial de fútbol. Pero algo se nos queda. Si, porque la Copa América deja damnificados, y estos son nada menos que los “otros deportes”.

No es que quien suscribe tenga algo contra el fútbol o quiera ver desaparecer a la FIFA (aunque si a Blatter y sus secuaces coimeros incluidos). Al contrario, soy fanático del fútbol, veo todos los partidos que puedo, celebro y grito con todos los goles de la Roja. Pero eso no me hace menos crítico sobre la cobertura exagerada que a partir de hoy tendrá el fútbol en nuestra sociedad.

En un país que se dice “futbolizado” (lo que es igual a ver el partido con un asado y amigos), una gran cantidad de deportistas que llevan con orgullo la Roja de Todos por el mundo, pasan a quedar no solo en un segundo o tercer plano. Pasan derechamente a no existir a partir de hoy.

No se trata de decir, y espero quede claro, que no debemos disfrutar la Copa América ni menos jugar fútbol. Para nada. Pero tenemos que llegar a un balance. En un país donde vivimos soñando con ese momento en que alguna Selección Chilena de Fútbol levante por fin un título oficial de la FIFA, no nos podemos hacer los tontos e ignorar los grandes triunfos que nos entregan los “otros deportes”.

Hoy, cuando muchos niños y jóvenes necesitan ídolos a quienes seguir, la figura de los deportistas se alza como una alternativa. Pero como no existe esa difusión tan masiva, no son seguidos. ¿Cuantos niños quieren ser como Felipe Miranda, Andrés Ayub, Tomás González, Iván López, entre otros? ¿Cuantas niñas quieren seguir los pasos de una Natalia Duco, Isidora Jimenez, Valentina González, Simona Castro o una María José Moya?.

Desde hace tiempo las críticas de parte de los chilenos a los medios, sobre todo a la paupérrima TV abierta, no son menores. Y en el caso que nos toca, el de los deportes, la crítica es aún peor. Porque para muchos medios masivos los “otros deportes” son el relleno, lo que tienen que informar cada cierto tiempo pero que en realidad no les interesa. ¿Cuantos periodistas cubren los eventos que se realizan los fines de semana en el CEO de Ñuñoa? ¿Cuantos medios cubren los torneos Futuro de Tenis que se realizan en nuestro país? ¿Cuantos profesionales de la prensa pueden nombrar a más de 10 deportistas chilenos que no sean futbolistas?. Y, peor aún, muchos medios aparecen solo cuando existe algún problema en una Federación, cuando existen líos de dinero o cuando una noticia negativa vale la pena porque “vende”.

Si algo tenemos que rescatar de Santiago 2014 es que demostró, en su cara, a todos los que manejan los grandes medios, de que el público nacional si quiere saber sobre los otros deportes. Un Estadio Nacional con más de 20000 personas apoyando el atletismo y otros recintos completamente llenos, dieron cuenta que existen ganas de que se informe de las otras disciplinas. Y no me vengan a decir que es por un tema de rating, porque no es así. ¿Cuanto dinero ha invertido TVN en publicidad cuando debía dar los resúmenes del Dakar, comparado con lo que ha puesto en esta Copa América?. Bien difícil tener un gran rating si un producto como el Dakar era tirado a las 2 de la mañana y con nula publicidad.

Es por eso que, a horas de que comience la Copa América hago un llamado a ustedes, estimados lectores, a que no olviden a los otros deportistas. No olviden a los atletas que este fin de semana nos representarán en el Sudamericano de Atletismo en Lima, a los que llevarán la bandera chilena en el Sudamericano de Wushu, no se olviden de la Roja en cualquier deporte (entre paréntesis ¿A quién se le ocurrió que solo en el fútbol hablemos de la Roja de Todos?). Porque son estos deportistas los que nos han entregado campeonatos sudamericanos, panamericanos, medallas olímpicas e incluso campeonatos mundiales. Porque son estos deportistas los que merecen tener una mayor cobertura que la que tienen hoy. Porque sus triunfos, estoy seguro, nos harían llenar mil veces la Plaza Italia. Porque, en el fondo, hablar de ellos y de sus triunfos, no haría un país más feliz.

Escrito por Daniel Arellano

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