Tomás González critica la poca evolución de la gimnasia en Chile y apuesta por medalla en Río

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A sus 30 años, ya piensa en el retiro. Lo quiere hacer en grande, disputando sus segundos Juegos Olímpicos y aún ilusionado con la opción de conseguir una medalla, esa que por solo un lugar le fue esquiva en Londres 2012.

Es Tomás González, el mejor gimnasta chileno de la historia. Clasificó sufriendo a Río 2016 y antes de definir su adiós definitivo, conversa con Emol donde no deja pasar la ocasión para reclamar por la poca evolución de la disciplina en el país.

Estás muy cerca del retiro después de 25 años de carrera. ¿Has visto alguna mejora en este deporte o se vislumbra algún recambio?

“Todavía no. Aún estamos solo a nivel sudamericano. Yo obviamente me escapo de la media de la gimnasia en Chile, pero el resto se está estancando”.

¿Qué falta para evolucionar?

“Falta mejorar el nivel, la planificación a nivel federativo, que son los encargados de desarrollar y direccionar hacia el alto rendimiento. Hay déficit en el trabajo con técnicos, deben capacitarlos. Eso sí, la infraestructura ha mejorado, es de muy buen nivel y ya hay un gimnasio climatizado en el CAR. Hay mucho interés, pero se queda todo en el nivel más masivo, que está súper bien porque es la base de la pirámide. Colombia y Brasil están acá al lado y se han organizado increíble y mejorado mucho su nivel. Nos estamos quedando un poco atrás”.

¿Es por esto que decides irte a entrenar a Europa antes que hacerlo acá?

Es que hay mucha, pero mucha diferencia. Estar solo acá tratando de cumplir cargas altas es complicado, psicológicamente cuesta más. En cambio si uno está rodeado de gimnastas que están haciendo las mismas dificultades se genera una competencia súper sana, tienes con quién medirte y te exiges día a día. Por eso generalmente elijo un concentrado en Europa.

Ahora mucho se ha hablado que los JJ.OO. de Río pondrán punto final a tu exitosa carrera ¿Qué hay de cierto en eso?

Posiblemente serán mis últimos Juegos Olímpicos. Pero yo voy año a año poniéndome distintos objetivos. Estoy enfocado en Río y después tengo que ver cómo me siento, si es que sigo motivado para continuar unos años más. Después de los Juegos veré. Igual sería drástico estar en el peak de mi carrera y dejar de competir. Ahí analizaré, también acorde a los resultados que consiga. No puedo negar ni afirmar nada aún.

A la hora de tomar esa decisión ¿pesa que ya eres uno de los más experimentados a nivel mundial?

“Obviamente en el deporte de alto rendimiento los años pasan la cuenta. Estás sometiendo el cuerpo a cargas a las que no está fisiológicamente diseñado y uno va acumulando lesiones. El desgaste es súper grande, por eso los países grandes tienen recambio. Lamentablemente acá no mucho. Pero la vida útil del gimnasta se ha ido alargando. Claramente no soy de los más jóvenes, tengo 30 años pero tengo más experiencia. Eso igual es importante porque tantos años estando a nivel mundial me hace enfrentar este tipo de eventos con otra mirada”.

Pero te costó clasificar. Te caíste en una de tus pruebas fuertes que es el suelo y alcanzaste uno de los últimos lugares para estar en Río

“Sí, fue difícil. Pero no dudé en clasificar porque tenía claro lo que me preparé en cuanto a puntaje y sabía que si tenía algunos fallos igual tenía opciones. Si bien no soy especialista, tengo un buen All Around, estaba más ansioso de que saliera la nómina oficial”.

¿Qué te pasó en ese Olympic Test?

“Tuve sinusitis la semana pasada, y el día de la competencia me sentí súper mal, con fiebre, débil. Eso me afectó porque no pude entrenar muy bien. Las piernas se me doblaron solas y sufrí esa caída en la segunda diagonal”.

Si no clasificabas, ¿era un fracaso?

Obviamente. Yo sabía que tenía el nivel para clasificar. Pero se me descontó la caída de suelo, otro punto en barra. Los errores se pagan caro y a cualquiera le pasa. Era un fracaso, pero afortunadamente clasifiqué.

Ya pensando en lo que será tu participación, ¿la meta es una medalla o sólo clasificar a una final?

“Los dos cuartos lugares en Londres (en suelo y salto) para mí fueron una medalla. Pero ahora son mis segundos Juegos Olímpicos, tengo otro programa, otra rutina, aumenté mi nivel de dificultad de 6.5 que era en Londres y ahora mi rutina es de 17 puntos. La medalla es como el objetivo máximo, pero iré paso a paso. Hay un japonés que es invencible en suelo y de ahí venimos los que tenemos 16.8 que estamos en condiciones de pelear el podio. Opciones claras tengo, en suelo más que en salto”.

¿Qué diferencias habrá entre lo que hiciste en Londres y ahora en Río?

“La gente no puede comparar los puntajes de Londres con los de Río. Todo bajó un punto. Entonces lo que hace cuatro años era un 16 ahora es un 15. También agregan nuevos descuentos, unos que no existían antes”.

¿Y tu rutina?

En salto serán los dos mismos de Londres y en suelo tengo una serie más estable de 16.8 que fue la que competí en el mundial pasado en la final. Esa misma serie, modificándola con medio giro más, me sube a 17 puntos. Es más arriesgado, pero ahora en las competencias lo probaré.

Publicado por Daniel Arellano
Fuente: Entrevista por Leonardo Vallejos / Gentileza Emol
Foto: Archivo

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