Hora de balances

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Hora de balances
Por Daniel Arellano

Al final todo tiene que terminar, es la ley de la vida. Y el Mundial de Fútbol Femenino Sub-20 llegó a su fin el pasado domingo. Obviamente, es hora de hacer el balance de lo que deja este campeonato, como espectáculo y para el fútbol femenino chileno.

Dentro de lo bueno tenemos la nueva infraestructura, con estadios de primer nivel, que no tienen nada que envidiarle a los de otros paises, con un gran comportamiento del público, el cual volvió a ir en familia al estadio. De verdad que fue un poco raro no ver a barras bravas o a los tipicos flaites ensuciando la puesta en escena, o destruyendo el inmobiliario. Quizás nos hemos acostumbrado tanto, que el ir a sentarse a un estadio comodo y ver el fútbol, solo por el disfrute de verlo, al parecer se nos había olvidado.

A nivel del fútbol, como en toda competencia de este estilo, se vieron buenos y malos partidos. Dentro de un análisis muy personal, creo que China, Brasil y Noruega fueron equipos que me decepcionaron, ya que por historia dentro del fútbol femenino, se esperaba mucho más de ellos. La gran sorpresa fue Francia, que no estaba entre mis favoritos, pero que cumplió una gran actuación, siendo uno de sus pilares la delantera Le Sommer.

Las norteamericanas fueron, desde mi punto de vista, las grandes campeonas. Con un fútbol asociado, a ras de piso, con buena técnica, pudieron doblegar a las coreanas (las del norte), quienes mostraron la otra apuesta del fútbol, basada más en el físico y el contragolpe.

Y Chile? Bueno, creo que más no se podía pedir a un fútbol femenino que recién aparece en nuestro panorama deportivo, donde se tomó a un grupo de chicas que no vienen con una formación de base, y que presentaban bastantes vicios ajenos a lo que es el profesionalismo. Sin embargo, creo que se dio un paso importante, el tema ahora es tomar este mundial como el puntapié inicial del desarrollo del fútbol femenino en Chile, apuntando, principalmente, al desarrollo de estas deportistas desde muy niñas, usando estructuras similares a las que se usan para el desarrollo de los fútbolistas masculinos.

Y no solo eso, también demostramos que nos la podemos, como país, para organizar eventos deportivos de nivel, lo cual, creo, implicará que Chile sea tomado en cuenta para torneos futuros, ya sea la Copa América, el Mundial de Fútbol Femenino Adulto del 2015, o Mundiales Sub-17 o Sub-20 masculinos.

Asi que el balance de este Mundial es ampliamente positivo, para Chile, el fútbol femenino y el deporte de nuestro país.

Foto: FIFA

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  • esteban lob

    Comparto el análisis, principalmente en lo que atañe al maravilloso entorno sin “barras bravas” y toda su trouppe violentista y desubicada.