Joaquín Ruiz de Loyzaga marca distancia respecto a sus rivales en la R2 del Rally Mobil 2016

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Luego de haber sostenido un ritmo constante que le permitió ser el mejor de su clase, el piloto de Rudel Racing mira desde arriba a todos sus rivales, quedando en buen pie para afrontar la segunda fecha en Pichilemu.

La fecha en Chiloé ha dejado muchas situaciones para analizar. Los caminos presentaron diversas situaciones dificultosas para todos los binomios que animaron el espectáculo deportivo, provocando más de algún inconveniente en el transcurso del fin de semana. Pero uno de los que pudo sortear el camino de buena manera fue Joaquín Ruiz de Loyzaga, piloto de 20 años que obtuvo el primer lugar de la categoría R2 en el Gran Premio de Chiloé.

Joaquín, temeroso ante las cámaras y el periodismo deportivo en general, llegó a esta primera fecha con muchas dudas. La más importante era la llegada de su auto, el cual tuvo en su poder recién el martes de la semana pasada. Pero además, sumaba a su incertidumbre el funcionamiento que tendría con su nuevo navegante, Felipe Saieg, con quien se subiría por primera vez para competir en la categoría.

De los miedos no se supo nada. Desde el principio el joven mostró un correcto manejo de sus tiempos, controlando también la ansiedad y haciendo un recorrido muy concienzudo del camino. Esta calma y la declarada búsqueda de conexión con su auto y navegante fue lo que, a la postre, lo llevó a obtener merecidamente el primer lugar de la categoría R2.

En conversación con Joaquín Ruiz de Loyzaga, devela su conformidad con lo conseguido el pasado fin de semana: “Este triunfo me viene de maravillas porque mis principales rivales no sumaron tanto y algunos prácticamente no consiguieron puntos. Está en la pelea Chaleco, que va muy rápido, pero sigo teniendo bastantes puntos sobre todos ellos, lo que me deja muy bien enfocado para el resto de la temporada”.

En su análisis también se detiene en la situación vivida con su auto, refiriéndose a esta incertidumbre de la siguiente manera: “Personalmente, si el auto llegaba el jueves, no tenía pensado venir a correr. Sólo hubiera ido a acompañar a mi papá (Rodrigo), y yo no principalmente por seguridad y por no conocer el auto. Finalmente, hicimos una carrera muy inteligente tratando de no arriesgar mucho el día sábado”.

La estrategia estaba justificada por todas las situaciones nuevas a las que se enfrentaba el piloto. Una de ellas fue el cambio de auto, porque no es lo mismo conducir un motor aspirado versus uno turbo y con esta disposición tri-cilìndrica que resulta una innovación para la industria. “Son autos completamente diferentes. El nuevo tiene mucha más potencia, mejora su viraje, la relación de caja de cambios, el peso y también la suspensión. Es un auto diez años más nuevo y mejoró muchas cosas”, señaló.

Por otra parte, el piloto se refiere a las sensaciones que le dejó está primera experiencia con el Ford Fiesta turbo: “Me subí al auto y me sentí cómodo desde el primer momento. El auto me dio una seguridad que me permitió ‘agarrar vuelo’ desde el ShakeDown y pude hacer buenos tiempos”.

Finalmente, el piloto proyecta sus progresos a bordo del auto y da a conocer el plan que lo tendrá en búsqueda de un mejor rendimiento para el nuevo Ford Fiesta turbo. “Haremos unos entrenamientos y queremos participar en el Rally del Bio-Bío para poder acercarnos al ritmo que teníamos el año pasado. Hasta antes que abandonara Alberto Heller y Felipe Rossi, aparecíamos en la tercera posición pero casi a un minuto de ellos. Entrenaremos todo lo posible para enfrentar de buena forma Pichilemu”, sentenció.

Publicado por Daniel Arellano
Fuente y foto: Prensa Rally Mobil

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