Libertarados

Columna de Opinión
Por Daniel Arellano

Dude durante estos días si valía la pena dedicarle algo de mi escaso tiempo y atención a una polémica artificial creada por personas ligadas al Partido Nacional Libertario y que tiene relación con el Ministerio del Deporte.

Y tuve dudas porque, como pasa en los medios de comunicación que hacen la pega, no se si será necesario exponer la ignorancia y el dogmatismo de estos personajes, el cual los ciega al punto que tratan de imponer su visión del mundo a toda la sociedad.

Pero antes de dar mi opinión sobre el tema en cuestión, hágamos una pequeña introducción. ¿Quienes son estos libertarios?, ¿En qué piensan?, ¿En que creen? y ¿Cuál es su visión del mundo?.

Los libertarios son un grupo de personas cuya visión política y filosofía de vida se basa, de acuerdo a la definición de la Wikipedia, en defender el derecho de propiedad, la libre asociación, la desregulación del comercio interno y externo, la eliminación o la reducción de impuestos y regulaciones, la privatización de gran parte de los servicios estatales, el desmantelamiento del Estado benefactor, el rechazo a la intervención del Estado en los acuerdos privados, y la oposición a la guerra ofensiva, el militarismo y el nacionalismo.

Esta gente se llena la boca con una palabra muy hermosa: Libertad. Sin embargo, la «libertad» para estos «libertarios» no es esa que predominaba en movimientos históricos como la Revolución Francesa. Al contrario, para esta gente la única libertad que importa es la económica. De ahí viene su odio (porque lo odian) al Estado, viendo en las regulaciones y en los impuestos solo trabas a esa supuesta «libertad».

Para los libertarios, cosas como la salud, la educación y otros derechos básicos de la sociedad, deberían regirse por las leyes del libre mercado, al cual adoran. De paso, buscan achicar lo más posible al Estado, para que solo cumpla funciones accesorias.

De la otra libertad, la que se relaciona a temas éticos o de formas de vida, ni hablar. Su discurso tiene mucho contenido xenófobo, tránsfobo, homófobo, clasista y misógino. Para ellos, que las mujeres trabajen es casi una aberración del orden natural y ni hablar de que decidan libremente hacerse o no un aborto.

Tampoco podemos dejar de lado que a esta gente le encanta mentir para acceder al poder que tanto desean: desinforman en redes sociales y crean medios que solo publican noticias falsas. Incluso sus afirmaciones son, mayoritariamente, mentiras. Se aprovechan de que actualmente la gente se «informa» en redes sociales como Instagram o TikTok para lanzar sus estrategias comunicaciones basadas en discursos de odio o infundiendo miedo, sabiendo que los algoritmos tienden a visibilizar más esas publicaciones.

Paso ahora a explicar la polémica con las que estos ignorantes personajes han tirado barro a la institucionalidad deportiva.

Tras la salida de Natalia Duco como Ministra del Deporte por el mal uso del auto fiscal, el cual usó para ir a una fiesta de funcionarios del mismo Ministerio, la jauría no encontró nada mejor que aprovechar la ocasión para pedir la desaparición del Ministerio del Deporte.

El secretario general del Partido Nacional Libertario (PNL), Juan Antonio Urzúa, hizo gala de su absoluta ignorancia sobre el tema. Actuando como lo que yo llamo un «libertarado» indicó que la salida de Duco era la “oportunidad” de cerrar el Ministerio del Deporte.

Estimamos que esta es una excelente oportunidad, ya que renunció la señora Ministra del Deporte, para que cerremos el Ministerio del Deporte. No tiene ningún sentido que tengamos autos fiscales, choferes fiscales, que vayan a financiar un carrete ministerial. No necesitamos un Ministerio del Deporte“, dijo, haciendo elegancia de una ignorancia supina.

Necesitamos que los recursos sean redirigidos para enfrentar el flagelo del narcotráfico, de la delincuencia. Y los ciudadanos chilenos, si así lo estiman, hagan más deporte, hagan más poema, se dediquen a escribir. Pero no necesitamos un Ministerio del Deporte”, cerró este especimen, el cual dudo que mueva su cuerpo haciendo actividad física (quizás con suerte mueva la boca para decir estas estupideces).

Así, Urzúa le dijo a los chilenos que una institucionalidad por la cual muchos y muchas deportistas pelearon para que se creara y así se pudieran generar mejores políticas deportivas, dándole al deporte una importancia política mayor que estando solo en una subsecretaría, como lo era en la época de Chiledeportes, literalmente no servía.

Estas declaraciones, dignas de alguien con pocas neuronas cerebrales, también son una bofetada en la cara a los buenos profesionales que trabajan en el Mindep y en el IND, quienes buscan cada día como mejorar una serie de políticas deportivas para que el deporte recreativo y el deporte de alto rendimiento sean cada vez mejores en nuestro país. Un pais donde las tasas de sedentarismo y obesidad son altísimas.

Por ende, es necesario que tengamos instituciones que trabajen para que el deporte tenga un soporte institucional, para que los y las deportistas de nuestro país tengan los recursos que necesitan para poder competir a la par con sus pares del extranjero, para que tengamos infraestructura de primer nivel que pueda ser ocupada por los/as deportistas pero también por las personas comunes y corrientes.

Nadie parece haberle mostrado a Úrzua (aunque dudo que le hubiera interesado siquiera leerlos, ya que esta gente tampoco es muy amiga de la lectura) una serie de estudios que demuestran lo importante del deporte, no solo en temas relacionados a la salud o a la buena forma.

Solo por poner un ejemplo: El IESE Business School de la Universidad de Navarra, España, realizó en el año 2014 un estudio en el cual se indica que «En una sociedad físicamente activa baja el gasto sanitario, aumenta la productividad y disminuye el absentismo laboral. A su vez, el deporte crea empresas (el 2% del PIB mundial procede del ámbito deportivo) y genera puestos de trabajo de calidad incluso en plena crisis, como ha sucedido en España, con 160.000 empleos en el sector.«.

Ni hablar de los beneficios relacionados con la salud mental, los valores que se aprenden en el deporte y que en si mismo el deporte nos permite alejar a los chicos de las drogas, el alcoholismo y otros vicios lo que, de paso, genera también barrios más seguros.

¿Y cómo generamos políticas públicas para que los ciudadanos tengan una mejor calidad de vida?, ¿Quién realiza esas políticas públicas?. Bueno, el Estado, ese mismo al que los «libertarados» odian.

Ni hablar del tema del alto rendimiento, donde países como España, Francia, Gran Bretaña y otros, tienen un Ministerio del Deporte, el cual, como lo dije antes, se encarga también de realizar las políticas públicas que buscan incentivar la realización del deporte y de la actividad física por parte de la población.

Además, pensemos que en Chile el privado no está interesado en apoyar el deporte. La visión, bastante patética a mi modo de ver, del gran empresariado chileno con respecto al alto rendimiento es que primero el deportista tiene que ganar algo para recién apoyarlo, cuando debería ser al revés. Y si a los privados no les interesa invertir en el deporte de alto rendimiento ni tampoco en el deporte recreativo, ¿quién lo va a hacer?. Bueno, el Estado a través de instituciones como el Ministerio y el IND.

Para finalizar esta columna de opinión, solo diré que Urzúa simplemente demostró lo que es el y sus correligionarios: unos «libertarados».

Foto: Partido Nacional Libertario

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