Martina Munizaga Muñoz: la ruta que nace en Macul y desafía con sus pedales al viento

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Escrito por José Antonio Lizana

En las calles de Macul, entre veredas gastadas, plazas de infancia y tardes interminables de juegos y deportes, comienza a escribirse la ruta de Martina Munizaga, promisoria ciclista sub 23.

Desde niña, el deporte fue lenguaje familiar, una forma de entender el mundo. Primero fue el agua, la natación, el ritmo contenido. Pero un día, de esos que marcan sin aviso, su hermana la invitó a subirse a una bicicleta. Y algo cambió.

Esa experiencia marcó un antes y un después”, dice Martina. En esa frase breve se condensa todo: la intuición de que hay caminos que uno no elige, sino que lo eligen a uno.

Martina no compite sola. Nunca lo ha hecho. En cada carrera van su familia, sus amigos y su barrio. Va esa comunidad que, sin grandes recursos, empuja desde la trinchera emocional.

Ellos son mi mayor motivación”, afirma. Y no es una frase decorativa: es una declaración de principios. Porque en el alto rendimiento en Chile y especialmente en disciplinas como el ciclismo, el respaldo institucional suele ser a veces sólo una promesa.

Hoy Martina integra el club La Ligua Ruta. No llegó por azar. Llegó porque alguien vio en ella, proyección, carácter y hambre de crecer. “El club me ha permitido crecer como deportista y como persona”, reconoce. Y ahí aparece otra dimensión del deporte, la formación integral y la construcción de identidad más allá de la competencia.

Pero no hay épica sin sacrificio. Y el ciclismo, como pocos deportes, exige todo. La rutina de Martina no admite romanticismos. El entrenamiento constante, la preparación física, la recuperación y planificación, ocupan horas que se restan a la vida social, al descanso y a la comodidad de una juventud que en otros contextos podría ser más liviana.

Cuando tienes objetivos claros, todo ese esfuerzo vale la pena”, dice. Y en esa convicción, también aflora su temprana madurez.

Su reciente participación en la Corrida a San Juan, Argentina, fue más que una competencia, fue una prueba de fuego. Una instancia para medirse y para entender dónde está y hacia dónde puede llegar.

Pero no todo es impulso. También hay fricción. Y Martina no elude el tema. Desde su experiencia, el deporte sigue siendo una deuda en nuestro país.

Falta mayor apoyo y visibilidad”, advierte. Y no habla desde la queja fácil, sino desde la realidad concreta, porque el ciclismo es caro. Equipamiento, viajes, preparación. Todo suma. Todo pesa. Y muchas veces, ese peso recae en las familias, en el esfuerzo personal, en la autogestión.

Encontrar auspiciadores no es fácil. Sostener una carrera deportiva en Chile es, muchas veces, un acto de resistencia económica y también una condena. Y ahí es donde el talento corre el riesgo de perderse, no por falta de capacidad, sino por falta de respaldo.

Aún así, Martina sigue. Porque hay algo más fuerte que la precariedad, su convicción. Sus objetivos están claros. A corto plazo, seguir creciendo, competir y sumar experiencia. A mediano plazo, proyectarse en el alto rendimiento, abrirse camino en escenarios más exigentes, como participar en una competencia en un país que sea potencia a nivel mundial. Para Martina no hay atajos, solo preparación, trabajo y resultados.

En ese recorrido, su mensaje a los jóvenes resuena con fuerza: “Que se atrevan a vivir el deporte y a creer en sus capacidades”.

Martina Munizaga Muñoz, no es todavía un nombre instalado en el gran relato deportivo nacional. Pero ahí está, pedaleando contra el viento, escribiendo su propia historia en rutas que no siempre están pavimentadas.

Quizás, cuando el país mire hacia atrás, entienda que estas historias, las que nacen en todas nuestras comunas, las que crecen sin respaldo, las que avanzan en silencio, son las que realmente sostienen el espíritu del deporte.

Porque mientras otros esperan condiciones ideales, ella ya está en movimiento. Y en el ciclismo, como en la vida, el que se detiene, pierde.

José Antonio Lizana es escritor, diplomado en periodismo deportivo, fundador del Colectivo de Escritores Deportivos Independientes y autor de los libros Ceacheí, Rayando la cancha, Mojando la camiseta, Pisando la pelota y Pelota en las redes sociales. En 2009 el Círculo de Periodistas Deportivos de Chile le otorgó el premio “Aporte a la Literatura Deportiva”.

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