Opinión: Los «Cóndores» desplegaron sus alas en el Mundial de Francia

Columna de Matías Seccatore

Cada lunes, después de los partidos de Los Cóndores en el Mundial de Francia, la gente que no conoce de rugby me pregunta ¿Qué le pasó a Chile? Y cada lunes, trataba de explicarles que el resultado en el marcador no era lo importante, ya que era esperable que el grupo dirigido por Pablo Lemoine perdiera sus cuatro duelos mundiales, sino que lo importante era lo que se mostró en la cancha: un equipo aguerrido, con mucha hambre, y exceptuando el duelo contra Inglaterra, un quince que cada vez que tuvo la pelota, trató de proponer un sistema de juego.

No es fácil para un equipo debutante en estas lides poder sacar buenos resultados. Otras naciones, también en su primera incursión en la máxima cita planetaria, se regresaron a casa con marcadores abultados, muchas veces cediendo un centenar de puntos en contra.

Por eso lo hecho durante este mes por Los Cóndores ha sido alabado por toda la prensa especializada. Sabiendo de las diferencias que hay en lo competitivo, enfrentados a selecciones cuyas piezas juegan cerca de treinta partidos de altísimo nivel, nuestro equipo llegó a Francia sin la misma cantidad de minutos en el cuerpo a un nivel similar que los ingleses, argentinos, samoanos e incluso japoneses. Todos con jugadores profesionales, disputando las competencias de clubes más importantes del mundo.

Chile se paró de igual a igual ante sus cuatro rivales. Ante Japón tuvieron un actuación destacada, dándose la mañana de abrir el marcador y donde el marcador terminó siendo algo engañoso. Con Samoa fue algo similar, donde la expresión física terminó dándole la ventaja a los oceánicos. Ante Argentina no tuvieron complejo alguno y a pesar de la diferencia entre ambas escuadras, no se rindieron jamás en la búsqueda del try. Sólo contra los ingleses tuvieron poco que hacer ante el ritmo competitivo de sus rivales, quedando desgastados después de los primeros 20 minutos donde sorprendieron con la defensa.

El propio Lemoine lo había dicho en los días previos de ir a tierras galas. El objetivo principal era dar una buen impresión, ser competitivos en la cancha, poder mostrar el sistema de juego que quiere imprimir el cuerpo técnico liderado por el uruguayo. Y en esos términos, creo que el objetivo se cumplió con creces. Los Cóndores tuvieron pasajes de muy buen rugby, especialmente en los primeros dos partidos de la competencia, donde nombres como Marcelo Torrealba, Iñaki Ayarza, Diego Escobar y Matías Dittus, fueron incluidos en las alineaciones ideales de las primeras jornadas.

Por cierto que hay mucho que mejorar. Tenemos aún diferencias abismales con las selecciones de primer orden en el mundo del rugby. No había espacio para sorpresas, a diferencia del fútbol, donde Haití -con todo el respeto del mundo-, si se para bien en la cancha y tiene mucha suerte, podría ganarle a una potencia como Italia.

Quienes conocemos un poco de rugby, sabemos donde está ubicado Chile en el escalafón planetario. Y este mundial es sin lugar a dudas el primer paso para ir acortando esas brechas, lo que sólo se logrará con un trabajo profesional, comprometido y serio, junto con poder mejorar o elevar el nivel de las competencias en las que participan Los Cóndores y Selknam, con más partidos durante el calendario, lo que le dará a los jugadores mayor experiencia y les permitirá tomar mejores decisiones en el juego.

¿Añadir una segunda franquicia chilena al Super Rugby Americas para aumentar la cantidad de jugadores disponibles para la selección? Uno sólo puede soñar.

Mientras tanto, después de un mes, cada vez que me pregunten ¿Cómo jugaron Los Cóndores? Con una sonrisa de oreja a oreja, puedo decir que desplegaron sus alas en Francia y dejaron en lo más alto al rugby chileno.

Sobre el autor

Matías Seccatore, es periodista especializado en rugby. Ex rugbista de Old Mack’s, y hermano de dos grandes figuras del rugby nacional. Además, se desempeñó como árbitro del mismo deporte y de forma periódica escribe en medios de circulación nacional. Hoy, es comunicador y la voz oficial del estadio Sausalito de Viña del Mar.

Foto: Archivo Víctor Hugo Montalva

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