La triste realidad del atletismo chileno

482319_400

La triste realidad del atletismo chileno
Por Daniel Arellano

Esta semana nos maravillamos con la tremenda actuación de Usain Bolt en el Mundial de Atletismo de Berlín, quien demostró con creces apodos como “extraterrestre”, al romper las marcas mundiales de 100 y 200 metros planos, las cuales estaban en su poder desde Beijing 2008.

Pero eso, en el caso de nuestro atletismo, no puede sino mostrarnos lo lejanos que estamos de actuaciones como esas por parte de nuestros atletas. Y no solo por un tema de biotipo (aunque Sebastián Keitel logró una muy buena figuración en los 200 metros planos a mitad de los ’90, llegando a ser llamado “El blanco más rápido del mundo”), sino que también por que hoy, en Chile, el atletismo no vende ni tiene los recursos para salir adelante.

Atrás ha quedado la época en que el atletismo era importante dentro del ámbito deportivo nacional, cuando torneos como el Orlando Guaita se disputaban con un Estadio Nacional casi lleno y nombres como Mónica Regonesi, Gert Wail u Omár Aguilar eran comunes en la prensa y la televisión por sus buenas actuaciones a nivel local, sudamericano y panaméricano.

Lamentablemente el paso del tiempo ha significado un menor interés por el atletismo. Esto llevó a que torneos, como el Orlando Guaita, de gran importancia en cuanto al nivel de los participantes, en sus últimos años se disputara en un Estadio Nacional practicamente vacío, lo que llevó a su suspensión en el año 2008 debido a que los organizadores, el Club Atlético Francés no fue capáz de obtener los fondos necesarios para continuar con este tradicional torneo.

En esta última versión del Mundial de Atletismo de Berlín quedó en claro lo lejos que hoy estamos de potencias mundiales en este ámbito. Nuestras cartas más importantes, como son Natalia Ducó (lanzamiento de la bala) o Ignacio Guerra (lanzamiento de la jabalina), no lograron llegar a las rondas finales.

Será posible que el atletismo vuelva a tener la importancia de épocas anteriores? Como en muchos casos del deporte chileno, se necesita una fuerte inversión en infraestructura, difusión y en la detección de aquellas figuras que pueden sobresalir desde la edad infantil, una inversión que debe ser mayor a la que se realiza hoy. Y los privados también tienen que poner de su parte, ayudando con su auspicio a nuestras figuras y, también, a las promesas. Solo así, creo, el atletismo chileno podría volver a sus días de gloria.

Foto: La Tercera