Opinión: La incombustible generación dorada del balonmano y su novena clasificación mundialista

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Chile está clasificado por novena vez consecutiva a un Mundial de Balonmano. Esto debería estremecernos. Debería, como diría el periodista Fernando Solabarrieta, ponernos a llorar de emoción. Debería empujarnos a salir a la Plaza Italia -aunque esté en reconstrucción- a celebrar una gesta que no nació del marketing ni del azar, sino del trabajo silencioso y persistente.

Y sin embargo, no pasa nada. No hay titulares, no hay móviles en vivo, no hay relato épico en horario prime. ¿Por qué el país no se conmueve? ¿Por qué esta hazaña no sacude la pauta informativa ni el orgullo colectivo? Tal vez porque el balonmano no se transmite por televisión abierta. No lo sé.Tal vez porque aprendimos o nos enseñaron que solo emociona lo que se ve, que solo importa lo que vende, que el triunfo solo es válido si ocurre dentro de una cancha de fútbol y bajo la cobertura mediática establecida.

Desde esta tribuna hemos visto crecer a esta generación dorada del balonmano chileno, una que lleva quince años haciendo algo que en el deporte nacional parece imposible: recambiarse sin caerse, renovarse sin renunciar a la excelencia, competir sin perder identidad. Se me vienen a la cabeza los que estuvieron y los que siguen hasta hoy.

Acá no hay estridencia, no hay promesas vacías. Hay humildad, disciplina y una convicción que se repite Mundial tras Mundial. Por eso esta clasificación no es casualidad, es consecuencia. Y por eso es fenomenal, rutilante, histórica, aunque algunos se empeñen en mirar para otro lado.

Ceacheí Palabra de Campeón no se sube al carro de la victoria, porque nunca estuvo abajo. Hace dieciocho años que empuja, visibiliza y defiende a los deportes que construyen país lejos del aplauso fácil.

Hoy no solamente hay que celebrar la novena clasificación, también el camino lleno de escollos que se vuelve a superar en el país que desconoce e ignora.

Ministra Duco, usted viene desde las venas del deporte y esta es una gran oportunidad para que este Mundial se transmita por la televisión estatal. No es una sugerencia y no se lo pido como un favor. Es respeto y una obligación.

José Antonio Lizana es escritor, diplomado en periodismo deportivo, fundador del Colectivo de Escritores Deportivos Independientes y autor de los libros Ceacheí, Rayando la cancha, Mojando la camiseta, Pisando la pelota y Pelota en las redes sociales. En 2009 el Círculo de Periodistas Deportivos de Chile le otorgó el premio “Aporte a la Literatura Deportiva”.

Foto:@handballsca / @olme_ac

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