Este viernes comienzan oficialmente los Juegos Olímpicos París 2024.
Serán 48 los deportistas chilenos que competirán en esta versión.
El número más grande de una delegación nacional sin clasificados de deportes colectivos.
A pocas horas de partir la cita de los cinco anillos, es lógico preguntarse si Chile tiene alguna opción de ganar una medalla.
Desde 2008, con Fernando González en el tenis, que nuestro país no aparece en el medallero olímpico.
Pero yo me pregunto, ¿estamos en condiciones de exigir medallas?.
La verdad es que no mucho.
Partamos de la base que no somos un país deportivo ni tenemos una cultura deportiva.
Para muchos, la cultura deportiva se basa en hacer un asado con los amigos para mirar los partidos de la selección chilena masculina de fútbol.
No tenemos una cultura fuerte de clubes deportivos en el país.
Chile no es potencia deportiva. A nivel sudamericano somos cuartos, por detrás de Brasil, Colombia y Argentina, mientras que a nivel panamericano quedamos octavos en los Juegos celebrados en casa.
Salvo algunos casos, el deportista chileno es olvidado una vez que termina su carrera deportiva. No existe respeto ni interés por la historia de nuestro deporte.
Vivimos en un país donde el deportista, salvo uno que otro caso, no puede vivir del deporte, debiendo trabajar y/o estudiar al mismo tiempo.
Somos un país donde la mayor parte de la población es sedentaria y come comida chatarra.
Los medios tampoco ayudan mucho en la promoción de una cultura deportiva.
La televisión, principalmente, se acuerda de los “otros deportes” solo para los grandes eventos.
Un porcentaje grande del periodismo deportivo en Chile se dedica a informar de fútbol.
Más aún, el deporte en Chile es lo que vende: Colo Colo, Universidad de Chile, Universidad Católica y la Roja Masculina. En menor medida, y solo cuando gana, hay interés en la Roja Femenina.
En las otras disciplinas, el tenis logra aparecer en la TV, aunque para eso el tenista chileno (varón, porque el tenis femenino en Chile no vende) debe ganar algún torneo importante o meterse entre los 100 mejores del mundo. Antes de eso, no existe.
Nuestra sociedad es exitista. Solo apoya al que gana y hunde al que pierde o no alcanza un lugar en el podio. “Los deportistas van solo a pasear” es el reclamo que más aparece entre los comentaristas de Emol durante los Juegos Olímpicos.
Las empresas privadas apoyan cuando el deportista logra triunfos y es conocido, siendo que deberían hacerlo cuando aún no gana nada y es una promesa. ¿Cómo quieren que obtenga algo si nadie lo ayuda cuando es más necesario?.
Considerando todo esto, ¿De verdad tenemos que exigir medallas a nuestros deportistas?.
Si cae alguna medalla, bienvenido será. Si no alcanzamos ninguna, es simplemente nuestra realidad deportiva.
Escrito por Daniel Arellano
Foto: Archivo Heuler Andrey / Santiago 2023 vía Photosport
