Salón de la Fama: Marlene Ahrens

El post de hoy quiere realizar un homenaje a una de las grandes glorias del deporte chileno. Una mujer que puso el nombre de Chile en lo más alto, a nivel deportivo. Me refiero a la gran Marlene Ahrens.

Nació en Concepción el 7 de Julio de 1933, y desde niña se mostró como una amante de los deportes. Sin embargo se inscribió en la historia deportiva de nuestro país al ganar la medalla de plata en el lanzamiento de la jabalina, en los Juegos Olímpicos de Melbourne en 1956. Fue en ese momento, con un lanzamiento de 50,38 metros, cuando su nombre pasó a ser reconocido. Además es, hasta hoy, la única mujer chilena que ha conseguido una medalla en los Juegos Olímpicos.

En una época en que el deporte aún no era la gran maquinaria publicitaria y económica que es hoy, y con muchos deportistas compitiendo por amor al arte, es destacable la hazaña que realizó Marlene Ahrens. Y no solo eso, sino que también fue premiada, al ser elegida como la abanderada de la delegación chilena.

Pese a que se habla hasta hoy que la marca registrada por Ahrens se debió a que usó la jabalina de la atleta rusa, ella lo explica de otra manera “No sé si serán ideas no más, porque cuando uno lanza con fe la cosa cambia, y yo creo que eso es lo que me pasaba siempre, porque yo competía con tanto orgullo por estar defendiendo a mi país que cada vez que fui a una competencia lancé como dos o dos metros y medio más de lo que había logrado en los entrenamientos” (Cooperativa).

Pero hablar de Marlene Ahrens no es referirse solo a la hazaña de Melbourne. También es hablar de la máxima exponente sudamericana que, por esos años, tuvo el lanzamiento de la jabalina. Algo que se vio completamente refrendado con cuatro medallas de oro Sudamericanas (1956, 1958, 1961 y 1963), además de dos medallas de oro Panamericanas (1959 y 1963).

Su carrera se encontraba en ascenso, pero se retiró del atletismo. Solo en el año 2006, reconoció que su alejamiento se debió a un problema de acoso sexual. En palabras de la propia Marlene: “Yo estaba en mi mejor momento deportivo cuando mi carrera como atleta llegó a su final. Y todo porque paré en seco a un dirigente por lo que hoy sería catalogado como acoso sexual. Fui a hablar con el presidente del Comité Olímpico para estampar mi reclamo, porque dos atletas más habían sido molestadas por este personero. Y resulta que en esa reunión me pidieron que me callara, porque si hacía pública la denuncia sería muy grave para el olimpismo. Eso me costó no ir a Tokio, que me suspendieran y me prohibieran apelar” (Emol).

Pero su amor por el deporte no se extinguió. Por el contrario. Pasó del atletismo al tenis, donde el año 1967, ganó el Torneo de Chile en dobles mixtos, junto al tenista Omar Pabst.

A partir de 1979 se dedicó a la equitación, primero en la disciplina de salto y luego en el adiestramiento, formando parte de la representación nacional que participó en los Juegos Panamericanos de 1995 (Mar del Plata, Argentina).

Por toda esta historia de logros deportivos que hoy son parte de la historia de nuestro país, es que Marlene Ahrens se merece un lugar más que destacado en el Salón de la Fama del Deporte Chileno.

Escrito por: Daniel Arellano