No hay recambio

No hay recambio
Por Daniel Arellano

El 5-0 con que Croacia nos devolvió a nuestra realidad y a volver a pelear por mantenernos en el Grupo Mundial en septiembre, nos dejó una lamentable confirmación de que el tenis chileno no tiene un recambio a corto plazo.

Puede que parezca algo lapidario lo que digo, pero es cosa de ver que, hoy por hoy, solamente Fernando González está en un nivel para pelear con los mejores del mundo. Lo avala su mejoría en el juego, su profesionalismo al 100%, y el ranking, que lo tiene entre los mejores 20 tenistas del mundo.

Lamentablemente una lesión en la espalda lo dejó fuera de Copa Davis esta vez, y fueron Massú y Capdeville los que tuvieron que sacar la cara por el tenis chileno.

Creo que Massú hace rato que viene a los tumbos. Al parecer después de conseguir las medallas olímpicas en Atenas 2004, se durmió en sus laureles, bajó su nivel, pero también demostró problemas de fortaleza mental, cosa que un jugador de alto rendimiento no se puede permitir, si quiere estar entre los mejores. Hoy solo le queda la garra, ya que su tenis no alcanza para derrotar a jugadores mejor rankeados que el. De hecho este año aún no gana ningún partido. No digo que esté acabado, pero si realmente quiere volver, necesita un entrenador que lo mantenga enfocado en el deporte al 100%, y también mejorar su fortaleza psicológica.

Capdeville, después de tanto pedir una oportunidad, no demostró absolutamente nada. No se si fueron nervios o la presión se lo comió, pero no dio pelea (sobre todo en el primer partido de singles), mejorando en algo en el juego de dobles. Creo que es el momento para que Capdeville de su despegue definitivo y se la juegue a concho por entrar en el grupo de los 50 mejores del mundo, cosa que se ve complicada, pero que aún está a tiempo de revertir, mejorando su juego y también su fortaleza psicológica.

Y quienes les siguen en el ranking? No se ve mucho. Hormazabal y Polidnik aún se encuentran en etapa de posibles promesas, no terminan de levantar el vuelo y de dar ese salto que les permita subir en el ranking ATP, accediendo a torneos de mejor nivel.

Lamentablemente esa es la realidad de nuestro tenis. Un tenis sin recambio, donde no se vislumbra nadie que pueda continuar la senda de González y de aquel Massú que deslumbraba en el año 2004. Asi, la Copa Davis seguirá siendo solo un hermoso sueño.

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